En la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátrica de Clinaltec hay una campana. Suena cuando un niño termina su tratamiento oncológico, y para las familias que la escuchan significa exactamente lo que parece.
El gesto es sencillo y se ha vuelto parte de la vida de la unidad: al cerrar el último ciclo de tratamiento, el paciente toca la campana. Lo hace él, no el personal médico. Alrededor suele estar su familia y el equipo que lo acompañó durante meses.
La campana es como el grito a la vida, eso es realmente lo que significa, teniendo en cuenta que estos son niños que están luchando por ella.
Dra. Luz Elena Botero — Médica intensivista pediátrica, líder de la UCI Pediátrica de Clinaltec
Por qué importa un ritual dentro de un hospital
Un tratamiento oncológico infantil se mide en ciclos, exámenes y controles. Es un proceso largo en el que el final no siempre tiene una fecha visible para el paciente ni para su familia. La campana le pone un momento concreto a ese cierre: convierte en algo audible y compartido lo que de otra forma sería apenas una anotación en la historia clínica.
Para el equipo asistencial cumple otra función. En una unidad donde el desgaste emocional del personal es real, escuchar la campana es el recordatorio periódico de por qué se hace el trabajo.
El hecho en los medios
El ritual de la campana en Clinaltec fue registrado por El Olfato.
Este artículo fue redactado por Clinaltec S.A.S. con información propia. Los enlaces remiten a las publicaciones originales de cada medio.





